viernes, 18 de marzo de 2011

OBRA TITULADA: CALIDAD DE LA EDUCACIÓN, CALIDAD DEL PROFESOR

           INTRODUCCIÓN

Durante la ceremonia de mi graduación, me entregaron un libro que he ojeado en varias ocasiones, pero que a lo largo de estos 11 últimos años, no me había detenido a profundizar en su contenido, a pesar de tener un título tan sugerente: “Calidad de la Educación, Calidad del Profesor” y, menos aún, realizar un comentario acerca del mismo.
En este libro se recogen las cualidades que debe tener un buen profesor, pues de él depende básicamente la calidad de la educación que se pretende conseguir. La alegría, la laboriosidad, la responsabilidad, la sencillez y el resto de las virtudes humanas, son asimismo valores permanentes que han de ser exigidos a todos los maestros.
El Autor del Libro, Don Tomás Alvira Alvira (Villanueva de Gállego, Zaragoza, 1906 - 1992), fue ante todo un educador y profesor. A partir de 1928, imparte clases en diversos centros. En 1934 le eligieron Director del Instituto de Cervera del Río Alhama. En 1942 se encuentra el dato más exótico de su curriculum docente: es nombrado Jefe de estudios del hijo del Jalifa de Marruecos, Muley El-Medhí. En 1950 es nombrado Director del Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil. Participa en la creación de Fomento de Centros de Enseñanza. Desde 1973 a 1976 fue Vicedirector del Centro Experimental del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Complutense; y luego, Director de la Escuela Universitaria de Fomento de Centros de Enseñanza.
Su máxima innovación fue la creación del Aula viva, la cual definía como: aquella en la que el profesor no sólo tiene en cuenta la memoria de los alumnos que se refleja en los exámenes, sino también el entendimiento y la voluntad. La que hace pensar a cada alumno cultivando su personalidad y potenciando su libertad, porque libre es el que piensa por cuenta propia, con la debida preparación, y no repite inconscientemente lo que otros le dicen. Y explicaba: Aula viva es aquella en la que el profesor procura despertar en el alumno el deseo de saber, de amor al saber, considerándolo como un bien en sí mismo. No podemos instar a los alumnos al estudio por el premio o por el castigo ¡hay que lograr que sientan deseo de saber!
Su pedagogía se oponía al conservadurismo y a las rigideces. Era una mezcla de comprensión y profundo respeto hacia el alumno, en perfecto equilibrio con la exigencia. Hablaba con ternura, con cariño —recuerda uno de sus discípulos—. No le teníamos miedo, y sin embargo, infundía un gran respeto. Consiguió conjugar exigencia y respeto con un afecto y un cariño auténtico por sus alumnos. Eso explica esta aparente paradoja: la mayoría de sus discípulos destacan en él su ternura, y afirman al mismo tiempo que era un hombre de carácter fuerte. Fortaleza y ternura; exigencia y cariño: posiblemente éste era su secreto.

RESUMEN DE LA OBRA SELECCIONADA

El autor a lo largo de la obra hace constantes referencias a los siguientes vocablos: Calidad; Vocación, Voluntad, Imaginación, Motivación, Investigador, todas estas cualidades deben estar presentes en un buen profesor.
He querido traer a estas páginas un resumen de las palabras y párrafos que más me han impactado de este libro; puesto que durante el estudio de la carrera nunca había oído ni leído acerca de lo que el escritor aquí expone, ni siquiera en el desarrollo de las prácticas, en los colegios.
Su libro comienza con la definición del significado de la calidad. Para Don Tomás tener calidad no es ser una persona poderosa o brillante, o poseer un conjunto de cualidades generales, sino que supone tener una serie de cualidades ordenadas al fin propio de la educación.
El profesor que desee tener calidad deberá tener muy claro el fin que persigue y habrá de gustarle perseguir ese fin.
Para que un profesor tenga calidad deberá tener vocación que lleve consigo el perseguir con ahínco la educación de cada uno de los alumnos que como profesor tiene encomendados.
Quien tiene vocación al entrar en el aula se interesa por cada uno de los alumnos, que es una persona, alguien y no algo. Ejerce su profesión con espíritu de servicio y no admite la chapuza, las cosas mal hechas. No se para en lo  fácil. Busca lo difícil. No admite nunca la rutina en su tarea diaria y no ve dos días iguales en su hacer escolar.
Quien tiene vocación de educador hace de su vida un constante ejemplo para los alumnos, porque con las actitudes ejemplarizantes del profesor aprenden los alumnos con más eficacia que con las solas palabras de aquél.
El profesor con vocación no está pendiente de modo exclusivo de las notas, ese número frío que refleja los conocimientos empaquetados en la memoria estudiantil, que origina tan duros juicios por parte de padres y profesores y cuyos resultados ha expuesto el profesor Polaino Lorente en un trabajo publicado en la revista “Aula Pediátrica Española”. En él se lee que el 50% de los niños llevados por sus padres a su consulta de Psiquiatría durante tres años, padecían trastornos cuya causa era el rendimiento escolar.
Además el profesor deberá sentirse artista de la educación, para lo cual no puede conformarse con hacer lo que otros dicen, sino que procura conocerse lo mejor posible a sí mismo y educa poniendo en juego su propia personalidad.
Cuando la profesión de educador se ve así se comprende lo que Eugenio D’Ors decía: “…pero yo te digo que cualquier oficio se vuelve Filosofía, se vuelve Arte, Poesía, Invención.”
Educar lleva consigo ayudar a estimular la actividad de cada alumno para que desarrolle al máximo su personalidad. Por esto el profesor de calidad es aquél que ayuda al alumno íntegramente y no sectorialmente.
“La educación de calidad es una cosa intensamente personal”, dice Combs (Boston, 1965) y Arthur Marshall afirma: “Uno no puede ser buen profesor sin ser una persona completa, no sólo un hombre inteligente, bien formado.”
Es de gran valor la relación entre profesores y alumnos para la calidad de la educación. Conocer a cada alumno, interesarse por él.
Otra cualidad es que el profesor posea una voluntad fuertemente desarrollada, cualidad que hoy ha caído en el olvido.
De todos es conocida la importancia de la voluntad en el desarrollo de las facultades humanas y cómo eleva al hombre sobre los demás seres ya que los minerales se rigen por leyes; los vegetales, responden a estímulos, los animales a instintos y sólo el hombre en virtud de su voluntad puede lograr el señorío de sí mismo.
No puede haber una auténtica educación que nos lleve al desarrollo de la personalidad del educando, si olvidamos la educación de la voluntad.
El profesor de calidad debe considerar que es un intelectual y ha de responder a este concepto. Ser intelectual requiere estudiar intensamente, estar al día, tener deseos de buscar saberes, pensar.
El profesor de calidad debe conseguir que sus alumnos alberguen el deseo de estudiar. “No conocemos en verdad más que aquello que amamos”, decía Goethe. Aquí juega un papel importante la motivación,  pieza esencial en la adquisición de conocimientos.
Un buen profesor debe provocar en sus alumnos sed de encontrar saber y no trabajadores a destajo que buscan un premio, una nota o temen un castigo.
Un profesor de calidad debe ser siempre, por muchos años que tenga, un aprendiz, pero no sólo de los libros, sino de sus alumnos. Claro es que no podrá hacerlo si todas sus clases son magistrales y ha olvidado introducir en el aula la metodología participativa, en la que puedan intervenir todos los alumnos.
Un profesor de calidad ha de tener imaginación. Decía Don Tomás: “suprimid la imaginación y de un golpe nos habremos cargado la poesía, la investigación, entre otras cosas.”
Un profesor de calidad debe ser investigador y hacer que sus alumnos investiguen ¡sin miedo! Hay que fomentar la creatividad, lo cual lleva consigo libertad de actuación, y no buscar saberes siguiendo al pie de la letra lo que el profesor o el libro de texto dice.
Un escritor inglés se preguntaba: ¿Qué es la vulgaridad? Y contestaba. Estar ante la grandiosidad y no conocerla.
Y afirma el profesor-escritor: “Para mí un colegio estatal o no estatal, de una gran capital o de un pueblecillo de pocos habitantes, tiene siempre una grandeza, porque allí, en el colegio que sea, se está ayudando diariamente al desarrollo de la personalidad de unos alumnos que serán los hombres, las mujeres constituyentes de la sociedad dentro de pocos años.”
Otra de las cualidades del profesor es tener sentido del tiempo cualitativo. Y decía: “debemos fijarnos en que toda actividad humana tiene un ritmo propio. En música diríamos allegro, andante, moderato. Donde se ve al gran artista es en los tempos lentos. No olvidemos que en Beethoven lo más sublime son sus tempos lentos. El educador debe saber qué ritmo ha de tener en cada momento de su actuación, pero sobre todo ha de cuidar el tiempo lento.”
Para Don Tomás Elvira el conseguir una calidad permanente del profesor no quiere decir que sólo deba atender a su formación mientras está realizando sus estudios, sino que esta formación debe ser continuada a lo largo de su vida como profesor.

OPINIÓN PERSONAL DE LA OBRA
 EN COMPARACIÓN CON LA REALIDAD ESPAÑOLA ACTUAL

Calidad es un concepto complejo vinculado a un más que correcto funcionamiento de las organizaciones, de las instituciones y de las necesidades de los protagonistas de la educación, los alumnos.
La calidad debe traducirse en resultados de excelencia, en la adquisición de valores, en adquirir herramientas que prepare a los alumnos para el futuro, en conciliar las demandas de la sociedad con los aprendizajes personales. Una vez que hemos destacado el valor del concepto, la cuestión se centra en las estrategias más adecuadas para alcanzar tal concepto. Estamos en el terreno de lo cotidiano, de lo práctico, de la pragmática de la educación. El centro de atención: el colegio, lugar donde se concentran las acciones educativas, donde confluyen todas las fuerzas que participan en el hecho educativo: alumnos, padres, profesores y administración.
Desde el Ministerio de Educación, se abordan propuestas de futuro de la educación en España, como el incremento de su calidad, esbozando pinceladas sobre el tiempo de instrucción, el estilo de aprendizaje, el compromiso de la sociedad, la autonomía y el reforzamiento de la Educación Primaria como base del éxito posterior, sin olvidar la importancia del profesor, el valor del aula y el énfasis en una recuperación global de la educación en nuestro país.
En los últimos años ha habido muchos estudios sobre la calidad de la enseñanza en Europa, y España no salía muy bien parada. ¿Son fiables esos informes? -Estamos hablando de informes que han sido promovidos por organismos del máximo nivel, como la OCDE y la Comisión Europea. El programa PISA de la OCDE está orientado a la medida del rendimiento escolar de los alumnos en ámbitos básicos: lengua, matemáticas y ciencias. En el caso de la UE, la calidad de la educación constituye un objetivo fundamental de la llamada 'estrategia de Lisboa', que pretende situar en la vanguardia mundial el espacio económico y social de la Unión. Esa estrategia se apoya en buena medida en la mejora de los sistemas de educación y formación. La UE no mide directamente el rendimiento de los alumnos, sino variables como el grado de abandono temprano de la secundaria; la tasa de graduación de Bachillerato o FP. Y ambos conjuntos de datos coinciden a la hora de apuntar que en España tenemos un problema de resultados, en definitiva, de calidad.
El diagnóstico está hecho. ¿Pero cuáles son las causas? Supongo que los españoles no somos más tontos que la media europea. Pasar de los diagnósticos a las causas en educación es una tarea compleja. Sin embargo, del análisis de los datos emergen algunas hipótesis sólidas. Por ejemplo, cuando se estudia por qué España se sitúa en una situación de mediocridad, por debajo de la media en el informe PISA. Se advierte que, junto a la influencia del nivel socioeconómico de las familias, hay varios elementos que tienen que ver con las características del medio escolar: la falta de motivación de los alumnos y su escaso compromiso con la tarea de estudiar; un menor sentido del esfuerzo y una autoestima más baja, son algunos de ellos. Esos factores explican, en cierta medida, por qué España tiene resultados peores que otros países de nuestro entorno económico y social en materia de rendimiento. Bajar el nivel -Hay quien echa la culpa de esta situación a la LOGSE y otras reformas educativas-.
Uno de los grandes defectos de la LOGSE es que promovió el 'facilismo', como alternativa a la pedagogía de la perseverancia y del esfuerzo. Si los chicos tenían dificultades se rebajaba el nivel para que todo el mundo pudiera tener éxito. Eso se ha revelado como un fracaso, porque al bajar el nivel los alumnos se adaptan a la nueva referencia y se entra en una espiral que refuerza el fracaso en vez de evitarlo. Ello explica por qué, en vez de reducirse el abandono educativo temprano, se incrementa. Hay elementos de estructura del sistema, de su ordenación y de su enfoque, que se deberían cambiar y que la LOE no ha modificado. No es de recibo que España se sitúe sensiblemente por debajo de los nuevos socios de la UE, que son países con menor nivel de desarrollo, como Polonia o Hungría. Eso significa que estamos equivocándonos en aspectos básicos del sistema, que debemos corregir elementos importantes para invertir la tendencia y lograr el éxito.

CONCLUSIONES AL COMENTARIO DEL LIBRO.

   Los objetivos fundamentales para poder conseguir una calidad en la enseñanza y en el profesorado en España,  podría resumirse en las siguientes medidas:
  1. Una mayor atención a la diversidad en el aula.
  2. Contemplar las necesidades específicas de cada alumno.
  3. Primar la dedicación y esfuerzo de los alumnos.
  4. Fomento en la igualdad de oportunidades mediante la aplicación de las TIC a los procesos de enseñanza-aprendizaje.
  5. Formación continúa del profesorado para mejorar sus capacidades docentes, sobre todo en lo referente a las TIC.
  6. Incrementar las inversiones en equipamiento y nuevas tecnologías.
  7. Estimular la creación de comunidades de estudiantes, familias y profesores que trasciendan lo local.

miércoles, 16 de marzo de 2011

DISCURSO PRIMER DIA DE CLASE. AÑO INTERNACIONAL DE LOS BOSQUES

   
      Introducción

  • Presentación del profesor: Asignatura a impartir:  Conocimiento del medio
  • Presentación de cada uno de los alumnos.
  • Asignatura a impartir conocimiento del medio.
  
      EL año 2011 ha sido declarado Año Internacional de los Bosques por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) con el objetivo prioritario de aumentar la concienciación social sobre la importancia de las zonas verdes para el medio ambiente. Ya que estos ecosistemas y su ordenación contribuyen al desarrollo de los pueblos y a la erradicación de la pobreza.

Los bosques, que representan más del 30 por ciento del territorio y contienen el 80 por ciento de la biodiversidad del planeta, pierden anualmente trece millones de hectáreas, una superficie equivalente a la cuarta parte de la península ibérica.

Es por ello, queridos niños y niñas, que mi meta, y espero que sea también la vuestra, es que al final del curso toméis conciencia de lo importante que es conciliar la preservación de la biodiversidad con el progreso humano.

(Si preguntaran que se entiende por biodiversidad les diría que cuando hablamos de biodiversidad nos referimos a las variadísimas formas de vida que se pueden desarrollar en un ambiente natural como son las plantas, animales,
microorganismos y el material genético que los conforma).

El futuro os pertenece y es aquí y ahora dónde debemos sentar las bases para que vosotros comencéis a pensar e interiorizar ese gran reto que es la protección y mejora de nuestro planeta.

Durante los próximos días os daré un programa que he elaborado para vosotros, y que incluyen los objetivos que debemos marcarnos para aproximarnos lo más posible a esa concienciación que supone que en el futuro, ojala que no sea muy lejano, podamos lograr un aire más limpio para respirar y espacios más verdes.

SIMBOLO DEL PROFESOR